Bienvenidos a la Página oficial del Buenos Aires Rowing Club, decano de los clubes náuticos del país. Fundado el 16 de Diciembre de 1873.
Fachada sede actual
Antigüa sede (1913)
Vista aerea de la actual sede, sin remodelaciones
El Buenos Aires Rowing Club cuenta con una historia de más de cien años entre los clubes argentinos. Conozca los comienzos de la institución y su crecimiento hasta nuestros días.
El nuestro es un país joven. Esta afirmación de uso corriente se ve avalada por los años de vida independiente que nos separaron de la gloriosa Revolución de Mayo, o los años que median entre estos días y los de la Organización Nacional.
De ahí que adquiera especial importancia alcanzar 134 años de vida institucional. Son muy pocas las entidades que lo han logrado: En el orden deportivo solamente dos: Una de ellas es nuestro Club, decano de los deportes náuticos en Argentina. Creemos que cuando se llega a cumplir un siglo de vida, las instituciones se incorporan definitivamente a la historia del país y, por lo tanto, no solo pertenecen a sus socios sino, también, forman parte de la comunidad que las vio nacer, crecer y perpetuarse.
No podemos dejar de hacernos estas reflexiones al iniciar una brevísima historia del Buenos Aires Rowing Club, jalón fundamental del deporte argentino, decano del deporte náutico y símbolo del remo nacional.
El 10 de diciembre de 1873 algunos jóvenes (ingleses en su gran mayoría) corrieron una regata en el Tigre. Fue un acontecimiento social y deportivo al que concurrió el entonces Presidente de la República, Don Domingo Faustino Sarmiento, quien, antes de retirarse pronunció unas palabras de las que rescatamos algunos párrafos. Dijo: “Estoy deleitado con la fiesta de hoy, acaso más de lo podéis creerme. He venido complacido como socio honorario de este Club (se refiere al “Club de Botes del Tigre” denominación adoptada por los organizadores del evento) para presenciar la inauguración de un nuevo género de diversión en este país”. Luego agregó: “Para mí, que estoy envuelto en los graves cuidados del cargo, es reconfortante venir aquí y tomar parte en estos deportes varoniles que realizan el aforismo de los antiguos: “mens sana in corpore sano”. Y añadió “Ojalá lograse entrar en la juventud argentina la imitación este ejemplo”.
No se perdieron estas palabras orientadoras y, pocos días más tarde, el 16 de diciembre de 1873, un grupo de caballeros argentinos e ingleses se reunieron en el Café “Gymnasium”, ubicado en la calle Florida, entre Corrientes y Cuyo (hoy Sarmiento) y fundaron el Buenos Aires Rowing Club.
Fue su primer local un viejo barco llamado “Sunny South”, hasta que –poco después– Don Leonardo Pereyra donó un terreno a la vera del Riachuelo, a la sazón límpida corriente de agua, en el cual se construyó una casa de madera con techo de chapas y una ancha entrada que le daba apariencia de un casco de tradicional estancia criolla, según ha señalado una revista amiga.
En 1876 se produce la primera expansión: En un terreno cedido por el Gobierno, el Club levanta una casilla en el Tigre. Luego, en 1884, la sede del Riachuelo se traslada a otro terreno también cedido por Don Leonardo Pereyra y, un año más tarde, se adquieren -con notable visión de futuro– 1600 metros de tierra en el Tigre en los que, en 1887, se construye un edificio cuyo costo alcanzó a la importante suma de $ 10.000,-
A todo esto, en 1885, el local del Riachuelo se muda a una chata cedida por el gobierno nacional. Era la “General Alvear” fondeada en la Dársena Sur. En ella permanece el Club hasta 1902, ocasión en la que pasó a ocupar -en la margen opuesta- un galpón cedido por la Municipalidad de Buenos Aires, el cual había pertenecido a los Mataderos.
En 1911 el B.A.R.C abandona la zona portuaria y concentra su actividad en el Tigre, donde en 1907 había comenzado la construcción del edificio que hoy posee. Su, entonces Presidente, Don Eduardo B. Madero, fue uno de los hombres que más hizo por la entidad y uno de los visionarios que intuyó el progreso del Tigre, donde -como se dijo- el Club estaba desde 1876.
Posteriormente en 1923, bajo proyecto y dirección del Arq. Miguel Madero, quién luego fuera también Presidente del Club se procedió a su remodelación integral y ampliación , modificando la fachada principal al aspecto de gran mansión “Victoriana” que hoy podemos observar.
En 1930, se realizó el galpón de botes y dormitorios para remeros, más tarde se ejecutan tres canchas de tenis y una moderna la pileta de natación y en 1973 el gimnasio y una nueva pileta de aprendizaje de remo, al tiempo que se adquieren las dos magníficas Islas Rufino de Elizalde en 1938 y Centenario 1969, ambas sobre el Río Luján.
Esta -en apretada síntesis- es la historia del Club decano de nuestro remo, orgullo de los argentinos.