Regata solidaria en familia

Agustín Satallatelli participó con dos de sus hijos en la regata solidaria del domingo pasado. Nos cuenta su experiencia.

Y se dió. No habíamos podido remar juntos con Agustín y Rafa, dos de mis hijos socios, que no estaban matriculados todavía. Era la oportunidad para que se entusiasmaran.

Agustín había corrido años anteriores pero las ocupaciones lo tenian alejado de las competiciones, Rafa nunca participó de las carreras de travesía. Así que gracias a la insistencia de Ana Silvestre y no sin apuros, a último momento, nos anotamos. Nada de ensayo de cambios ni prácticas. Y bote duro, de la querida y noble madera del club. La estrategia era muy clara: remar y no caerse al agua. Nos tocó esa categoría brava, la de los 30. Para uno que pisa los 63 es desafiante.

Gracias a Dios que participamos.
Fue una experiencia inolvidable.
Alegres de ayudar en una regata solidaria, de pasear los colores del BARC por ese entorno siempre nuevo del Carapachay y el Espera, unidos por el misterioso canal 8.

Día primaveral y no tan distendido, se sabe, entre los deportistas de ley no hay amistosos, el esfuerzo y compromiso están. La actitud no se negocia. Ya hay otros padres que corren en familia y es recomendable, formativo para unos y otros.

El remo se está poniendo de moda como ejercicio que favorece las habilidades de trabajo en equipo, la comunicación interpersonal y la convivencia puesta a prueba por las exigencias. En nuestro caso, la previa a la largada, la adrenalina que no faltó en la vuelta y lo posterior dieron oportunidad para crecer en el conocimiento y el encuentro desde un lugar distinto. Y por lo que vimos en la jornada, todos los remeros disfrutaron de la propuesta.

¡Muy buena iniciativa del Escandinavo !